Tragedia de Antuco. Testimonio de Un Soldado. Parte IV
- Sin embargo, ¿crees que el Ejército debería preocuparse por ustedes, más allá de si están o no adentro?
El Ejército le preocupa el año que estamos nosotros. Ahora tenemos sicólogos, siquiatras, doctor, dentistas, todo. Y es porque aún sabemos muchas cosas que aún no salen a la luz, hay muchas cosas que estando adentro ellos nos pueden obligar a callar. Por eso, nos dicen si estás enfermo, no puede salir. Pero cuando nos licenciamos, si te he visto, no me acuerdo.
- ¿Temes por tu futuro?
El miedo de nuestros papás es que después, cuando estemos trabajando, nos dé una depresión o algo así y no podamos seguir.
Lo que pasa es que realmente, aunque no lo queramos aceptar, estamos mal. El Ejército se preocupó de los muertos y todo tiene un tiempo. Hablando fríamente, el tiempo de los muertos ya pasó. Ahora preocupémosnos de los vivos.
Lo siento mucho por las mamás pero ahora los muertos están felices, los que estamos sufriendo somos los que estamos vivos, los que cada día recordamos lo que pasó. Así como los familiares están mal porque perdieron a un ser querido, nosotros igual estamos mal porque perdimos a nuestros amigos, sufrimos un schock.
Ellos los vieron vivos y después regresaron muertos. Nosotros estuvimos ahí cuando agonizaron, cuando pedían ayuda, llamaban a sus familiares, nos pedían un café o algo y no podíamos hacer nada.
Estuvimos ahí, en sus últimos momentos, viviendo eso minuto a minuto, segundo a segundo, con riesgo de ser nosotros mismos quienes estuviéramos en el pellejo de ellos. El tiempo de ellos ya pasó, ahora viene el de nosotros.
- ¿Sientes que el Ejército no se va a preocupar?
Ya se ha desentendido de algunos, no creo que seamos la excepción.
- ¿Qué piensan hacer?
Hemos pensado pedir la baja y querellarnos en contra del Ejército. Igual podríamos apelar a eso. Podemos estar toda la vida con tratamiento sicológico. Nos vamos a acordar del tema siempre, siempre.
REENCUENTRO CON LA FE
- Después de lo vivido, se nota que estás más apegado a Dios.
Profeso la religión evangélica pero estaba bien descarriado. Ahora fervientemente sigo a Dios. Gracias a él estoy aquí. El me dio una segunda oportunidad, nadie más. Fue como volver a nacer.
Antes tenía muchas cosas malas pero gracias a eso he vuelto a hablar con gente con la que antes no hablaba. A pesar de todo lo malo, hay cosas positivas, muy positivas. Gracias a Dios lo hay.
- ¿Cómo por ejemplo?
Pude reencontrarme con personas que antes aborrecía. Mis padres son separados y odiaba a mi papá. Esto me sirvió para acercarme a él porque fue una excusa de él hacia mi para acercarse. Ahora nos vemos, hablamos, conversamos, me apoya, cosas que antes no había, ahora hay. Me ha estado apoyando en un 100%. Gracias a eso he podido hablar y dar mi opinión.
<...Testimonio Parte III