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Tragedia de Antuco. Testimonio de Un Soldado  
Tragedia de Antuco. Testimonio de Un SoldadoTragedia de Antuco. Testimonio de Un Soldado. Parte II - ¿Te dio miedo, pensaste en el tiempo que estaba difícil?

Mira, el fin de semana estuvo lindo. Me acuerdo que salimos afuera a disfrutar el día, había un sol tremendo. El domingo en la noche, como a las 11, se puso a nevar. De ahí no paró más, nevaba día y noche. Cuando salimos a marchar estaba nevando intensamente. El 17 varios comentamos que teníamos miedo porque eran 24 kilómetros, nevando. Nunca pensamos en la muerte, pero teníamos miedo que nos pasara algo. No conocíamos el terreno, no sabíamos nada. Algunos ni siquiera conocían la nieve, pero había que marchar, no quedaba otra. Había una orden y había que cumplirla.

COMIENZA LA TRAGEDIA

Juan prosigue su relato sobre el inicio de la marcha, cuando formaron dos columnas. Pero a poco andar, ya enfrentaron los primeros problemas. “Al principios nos desvíamos un poco. Era por el viento, estaba muy fuerte. Además estaba oscuro. Hay un canal (el estero el Volcán) antes de llegar al polígono y ahí nos perdimos. No llevábamos 500 metros del refugio y ya íbamos perdidos. Los cabos y clases sabían el terreno y había que apegarse a ellos. Ellos eran los que sabían, no quedaba otra.

- ¿Te mojaste ahí?

Sí, hasta un poco más arriba de la cintura. Como se había puesto a nevar el día antes, el canal había subido. El agua estaba congelada. Eran como las cinco y media cuando pasamos por ahí. Hacía un frío tremendo pero había que seguir, no podíamos echarnos para atrás. Ibamos a cargo de un capitán (Carlos Olivares) y él tenía la última palabra.

- ¿Escuchaste si era conveniente volver?

A algunos clases le escuché que era conveniente volver pero al capitán y los tenientes no les escuché nada de eso.

- ¿Cómo se guiaban?

Adelante echaron a los más capos, a los montañeses que habían. En sus manos tenían nuestras vidas.

- ¿Y cuando apareció el viento blanco?

El refugio (Los Barros) está en un hoyo que tiene un cerro que protector. Ahí uno no puede ver la intensidad pero bastaba con salir para afuera o mirar que la nieve nos pasaba las rodillas en algunas partes. Pasando el cerro protector, ahí empezó todo. Ahí empezó el viento blanco, ahí empezaron a caer algunos soldados y todos tratamos de ayudarlos.

- ¿Qué pasó ahí?

- El primero que cayó fue (conscripto) Hernández. Se nos desbarrancó en una parte y el suboficial Grandón lo ayudó con el clase Pulgar. Después fueron cayendo los soldados. Ahí tuvimos que deshacernos de los equipos, del fusil, la mochila. Algunos botaron todo.

- ¿Qué hicieron?

Todos tratábamos de ayudar pero era imposible. El que caía no tenía movimiento, el cuerpo de enfriaba y moría. Con el que caía, no se podía hacer nada. Esa es la impotencia que da. Entiendo a los papás que estén dolidos con nosotros, con los clases y los capitanes pero no se podía hacer nada. Hay mucha gente que se indignó con nosotros. Cuando llegamos a Los Angeles, una señora nos criticó fuertemente, que prefería que todos nosotros nos muriéramos porque no llegó su hijo, pero ella no sabe todo lo que pasamos arriba, lo que hicimos por su hijo y por muchos soldados.

- Era la vida de ustedes o la de ellos.

Era la vida de ellos o la de nosotros. Lamentablemente eran un estorbo, llevar los cuerpos era un estorbo, era peso que ni nosotros mismos nos podíamos. Apenas podíamos con el nuestro, menos íbamos a poder con otro cuerpo.

- ¿entienden el dolor de las madres, de los familiares?

Por una parte es entendible porque son mamás pero mucha gente no entiende. Habría que haber estado ahí para haber entendido.

La gente no vivió lo que nosotros vivimos. No estuvieron bajo 35 grados bajo cero, no vieron el viento blanco que a veces nos volteaba. No vieron morir a sus mejores amigos en los brazos. No tienen idea de nada. La gente es ignorante en el tema. Que se pongan a hablar duele, porque no saben lo que pasó. Se ponen a criticar que porqué no hicieron esto o esto otro, porqué no hicieron hoyos para refugiarse, pero no se podía. En las condiciones que nos pilló el viento blanco, estábamos totalmente débiles. Era imposible hacer un refugio, algunos lo hicieron pero fueron capitanes y clases, con preparación y ropa adecuada. Era imposible que hiciéramos un refugio en las condiciones que veníamos.

- ¿Pensaste que te quedabas?

Cuando vi caer a mis compañeros, en un segundo se pasó todo por mi mente. Los momentos más felices y más tristes. Tuve miedo de no ver a mi familia, a mi mamá y mis hermanos.

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