Patrimonio Arquitectonico de Los Ángeles
A mediado de los años ’90, el estudio de una consultora encargada de la confección del Plan Regulador de Los Angeles, definió con completo expediente de la realidad urbana y comunal de la ciudad, definiendo 12 edificaciones cuyas características los hacen acreedoras del título de patrimoniales, no sólo por su "valor arquitectónico" sino también por su estilo, edad o por poseer alguna singularidad que la haga destacable.
"No sólo de las bellezas naturales vive el turismo". Así debería decir el refrán alusivo a todo aquello que ofrece el entorno que no está formado precisamente por bosques, ríos, lagunas, mar o cordilleras. También lo es nuestro ambiente urbano más inmediato, expresado en todas aquellas obras de arquitectura que, por sus años y belleza, son parte relevante de las ciudades que también son dignas de destacarse como atractivos turísticos.
Pero, ¿Los Angeles tiene patrimonio arquitectónico? La pregunta, que más de alguien se ha formulado, sí tiene una respuesta. Un informe de la consultora que estaba a cargo de la confección del Plan Regulador de Los Angeles, entidad que efectuó el expediente de la realidad urbana y comunal de la ciudad donde también se analizó el aspecto arquitectónico urbano de la capital provincial. En uno de sus capítulos, se definen 12 edificaciones cuyas características las hacen acreedoras del título de patrimoniales. Se trata del kiosco de la Plaza de Armas, ex-liceo de Hombres, edificio del Banco Bice, edificio del Club de la Unión, oficina parroquial anexa al Obispado, hotel Mazzola, parroquia del Perpetuo Socorro, capilla de San Sebastián, casa Ciappa, casa Setti, bodega de la avenida Alemania, planta de silos Cotrisa.
Según argumenta el informe, "la evolución histórica de la ciudad es un proceso en el cual el cambio a nivel de fisonomía urbana representa un proceso que, al ser paulatino, permite que sus habitantes cuenten siempre con elementos que le son fácilmente reconocibles. Estos elementos son internalizados en la memoria colectiva de los habitantes de la ciudad, terminando por conferirle a ella un cierto grado de identidad".
"De esta forma -se agrega- el ciudadano adquiere el sentido de 'pertenencia' buscando posteriormente mantenerla, mejorarla y hacerla crecer, con lo cual aumenta el arraigo a su ciudad".
En consecuencia, se afirma que se ha considerado patrimonio arquitectónico, no sólo a las obras con "valor arquitectónico" sino que también han incorporado aquellas obras representativas de la ciudad, ya sea por su estilo, edad o por poseer alguna singularidad que la haga destacable.
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