Ranquil y Lonquimay Parte IV
El gobierno movilizó a tropas policiales desde Temuco, Victoria, Mulchén y Santa Bárbara, con el apoyo de dos aviones. En piquetes de 20 carabineros, las fuerzas represivas se internaron en la zona, cometiendo toda clase de abusos, en una maniobra de arrinconamiento de los rebeldes, que enfrentaron acciones sumarias, siendo muchos pasados por las armas a pesar de haberse rendido.
A fines de junio, un grupo rebelde seguía manteniéndose fuerte en los cerros de Llanquén. Los que sobrevivieron a los fusilamientos indiscriminados, fueron apresados o huyeron hacia la cordillera, abandonando a sus familias. Las mujeres que quedaron en los improvisados campamentos fueron violadas y erradicadas con sus hijos de la zona. El gobierno los acusó de bandoleros y subversivos, justificando de ese modo la brutal represión, que pudo haberse evitado con un poco más de preocupación.
Obviamente, los sucesos de Ránquil y Lonquimay, evidentemente plantearon la grave situación del campesinado chileno, lo cual, incidirá en la formación de las primeras organizaciones campesinas de influencia socialista, como es el caso de la Liga de Campesinos Pobres, o la comunista Federación Nacional Agraria. Estas se unieron, posteriormente, dando vida a la Federación Nacional Campesina, que llegó a tener 5.000 afiliados.
El proletariado urbano, en tanto, a partir de 1936, iniciará un proceso de unión de fuerzas, que integrará a la FOCH y a la Confederación Nacional Sindical, debido al cambio de política de los comunistas, siguiendo las orientaciones que era posible percibir a mediados de la década de los 1930, promoviendo los frentes populares. Es así como en la Navidad de 1936, la fusión permite la formación de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH), que pasa a constituirse en la vanguardia de las reivindicaciones de los trabajadores. Como Secretario General es elegido el socialista Juan Díaz Martínez. En su dirección nacional tendrían hegemonía socialistas y comunistas, aunque también había dirigentes radicales, demócratas y falangistas.
La CTCH jugó un rol fundamental en la constitución del Frente Popular, donde participaba en igualdad de derechos que los partidos políticos, y declaró al gobierno de Aguirre Cerda como amigo de los trabajadores. Su único antagonista fue la Confederación General de Trabajadores (CGT) de tendencia anarquista, que tendría una breve existencia y que fue extinguiéndose ante el sindicalismo legal.
El desarrollo de las ideas socialistas en Chile. Por Sebastián Jans
Ranquil y Lonquimay Parte III